COMPLEJIDAD Y TRANSDISCIPLINARIEDAD

Publicado por en March 1, 2016 el Blog | 0 comentarios

COMPLEJIDAD Y TRANSDISCIPLINARIEDAD-1

COMPLEJIDAD Y TRANSDISCIPLINARIEDAD

Iván TerceroTalavera

 

La realidad es compleja, así lo afirman científicos y estudiosos de muchas latitudes. Y para comprender mejor esa realidad son insuficientes los enfoques y métodos fragmentarios de disciplinas aisladas. Para superar ese problema se hace preciso aceptar la unidad del conocimiento, y la riqueza y complementariedad de la diversidad. Esta clase de conceptos están presentes en el  enfoque de la transdisciplinariedad.

Aceptando la gran importancia que ha tenido el pensamiento newtoniano y la lógica cartesiana en el desarrollo de las ciencias, ya hemos llegado a un nivel donde, tal como lo afirma Sergio Vilar, se hace necesaria una nueva racionalidad que reconoce la complejidad interna del ser humano y la complejidad externa de su ambiente, que hace uso de nuevas lógicas, que acepta y utiliza tanto el determinismo como el indeterminismo, que opta por la complementariedad y la unión  de los conocimientos disciplinarios, que emplea tanto el análisis como la síntesis, que reconoce la importancia de lo real y de lo potencial

En esta entrada de COEVOLUCION.NET presentamos extractos y artículos sobre este tema que espero estimulen a nuestros lectores a profundizar en el estudio de este importante aspecto de la complejidad.

 

Iván Tercero Talavera

 

¿Qué significa Transdisciplinariedad?

Del artículo “Complejidad, educación y Transdisciplinariedad” de Raúl Motta, he extraído lo siguiente:

 

Según Basarab Nicolescu, la transdisciplinariedad es radicalmente distinta a la pluridisciplinariedad y a la interdisciplinariedad. La pluridisciplinariedad concierne al estudio de un objeto de una disciplina por varias disciplinas a la vez. Por ejemplo, un cuadro de Giotto puede ser estudiado por la perspectiva de la historia del arte, y adicionar las perspectivas de la física, la química, la historia de las religiones, la historia de Europa y también la geometría. En este caso, el conocimiento de un objeto de estudio perteneciente a una disciplina es profundizado por el aporte pluridisciplinario de las demás. Así el análisis pluridisciplinario desborda a las disciplinas, pero su finalidad está incluida en el marco de los objetivos de una disciplina específica.

La interdisciplinariedad tiene por objetivo transferir métodos de una disciplina a otra, por ejemplo, los métodos de la física nuclear transferidos a la medicina conducen a la aparición de nuevos tratamientos contra el cáncer. La transferencia de los métodos matemáticos al estudio de los fenómenos meteorológicos engendra una nueva disciplina: la Teoría del Caos. En este sentido, según Nicolescu, la interdisciplina también desborda a las disciplinas e incluso contribuye al nacimiento de nuevas disciplinas, pero sigue inscribiéndose dentro de los marcos y los objetivos de la investigación disciplinaria7.

La transdisciplinariedad en cambio, dice Nicolescu, tiene por finalidad la comprensión del mundo presente desde el imperativo de la unidad del conocimiento. Su interés es la dinámica de la acción inscrita en distintos niveles de realidad, y se apoya en la existencia y percepción de distintos niveles de realidad, en la aparición de nuevas lógicas y en la emergencia de la complejidad. Por esta razón, la transdisciplinariedad surge, en forma, relacionada con el desarrollo de la física cuántica y los interrogantes elaborados por Niels Bohr sobre la unidad del conocimiento. En especial los trabajos de Bohr vinculados con conceptos como “no-divisibilidad”, “correspondencia” y “complementariedad”, en donde existe una posible vía para comprender las relaciones entre aspectos contradictorios y en donde juega un papel importante el problema de la articulación entre distintos niveles de realidad8.

Para Nicolescu la visión transdisciplinaria es una perspectiva que propone considerar una realidad multidimensional estructurada en múltiples niveles, que sustituya la visión de una realidad unidimensional del pensamiento clásico. Basarab Nicolescu es consciente de que esta propuesta requiere una explicación rigurosa y que además, encierra numerosos interrogantes: ¿Qué teoría es capaz de describir el pasaje de un nivel de realidad a otro? ¿Hay coherencia y unidad estructural de los niveles de realidad? ¿Hay un nivel de realidad privilegiado para comprender a todos los otros niveles? ¿Cuál es el juego del sujeto observador en la existencia de una eventual unidad de todos los niveles de realidad? ¿La unidad del conocimiento, si es que existe, es de naturaleza objetiva o subjetiva? ¿Cuál es el lugar de la razón en la constatación de una eventual unidad del conocimiento?

Según Nicolescu, los diferentes niveles de comprensión resultan de la interpretación armoniosa del conocimiento de diversos niveles de realidad y de los diferentes niveles de percepción. Pero, la realidad y sus niveles de percepción son múltiples y complejos. La realidad es una unidad abierta que engloba al sujeto, al objeto y a lo sagrado, que serían tres facetas de una sola y misma realidad. Porque para Nicolescu, la realidad reducida al sujeto destruyó a las sociedades tradicionales; la realidad reducida al objeto conduce a los sistemas totalitarios, y la realidad reducida a lo sagrado conduce a los fanatismos e integrismos religiosos9.

En definitiva: ¿qué es la transdisciplinariedad para Nicolescu? Es una actitud que implica un cambio espiritual equivalente a una conversión del alma. El poeta argentino Roberto Juarroz señala que el acceso a la actitud transdisciplinaria implica elaborar un lenguaje mediante una triple ruptura: (a) la primera es con la escala convencional de lo real, que significa romper con la creencia de que la totalidad se limita a la realidad sensible que vemos y percibimos con nuestros sentidos; (b) la segunda es con el lenguaje estereotipado, repetitivo y vulgar que nos inscribe en su limitada perspectiva, porque es el lenguaje de la comodidad; y (c) la tercera ruptura consiste en que no se puede acceder a un nivel de lenguaje transdisciplinario sin romper con un modo de vida esclerotizado y convencional.

 

Motta

Del documento del Simposio de la UNESCO “Transdisciplinarity: Stimulating Synergies, Integrating Knowledge”, he extraído lo siguiente:

 

 

4.1.1 – Plenaria 1: ¿Qué es la Transdisciplinariedad?
Prof. J. Gavan McDonell (Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia)


El Prof. McDonell comenzó su reflexión haciendo una distinción clara entre los conceptos de la “multidisciplinariedad”, “interdisciplinariedad” y transdisciplinariedad”.
Por un lado, sugirió llamar “estudios multidisciplinarios” a una colaboración entre expertos, miembros de diferentes disciplinas, donde la relación entre ellos es asociativa, es decir, cuando el trabajo de cada uno de ellos se añade a la de todos los demás)).
Por otra parte, sugirió que en los estudios “Interdisciplinarios” la conexión es la relación entre disciplinas,  es decir colaborar en tal forma que cada uno toma algunos de los supuestos y visiones del mundo y lenguajes de los otros)).
En la opinión del Prof. McDonell, la transdisciplinariedad difiere de la interdisciplinariedad, transdisciplinariedad en su capacidad de dar a luz a un “meta-lenguaje”.
En concreto, en una dimensión interdisciplinar, las disciplinas individuales tienden a establecer solo un nivel rudimentario de colaboración. Por el contrario, dentro de la dimensión transdisciplinaria surge un lenguaje trascendente común, permitiendo que el nivel de participación necesario para generar un completamente “nuevo espacio intelectual” a  través del cual la fragmentación de conocimiento puede ser contrastada y los asuntos abordados adecuadamente.
La transdisciplinariedad, por tanto, existiría, según su modelo, ((donde la relación de  integración se lleva a la medida de la existencia de un lenguaje trascendente, un meta-lenguaje, en el que los términos de todas las disciplinas participantes son, o pueden ser, expresados)).
Desde este punto de vista, aclaró que el concepto de transdisciplinariedad se encuentra en una larga serie de esfuerzos para producir los logros vinculados al conocimiento integrado y al idioma universal)).
El Prof. McDonell recordó entonces “L´Enciclopedie”, el famoso proyecto de Diderot, d’Alambert, Condorcet y otros “filósofos”, que tenía la intención de incluir a todos los conocimientos que vale la pena conocer -, así como la especulación de Umberto Eco en la búsqueda “por un lenguaje perfecto”.
Destacó como “la esperanza de que la actividad humana era capaz de producir formas de conocimiento” que podrían expresar “recuentos confiables, integrales y universalmente racionales del mundo” se encuentra en la búsqueda del conocimiento global y del lenguaje universal.
En consecuencia, el profesor McDonell compartió su convicción sobre la importancia de elaborar un enfoque transdisciplinario, que él ve como un “alivio transdisciplinario. Sin embargo, también hizo hincapié en la necesidad de ser consciente de las dificultades de este camino intelectual.
En este sentido, hizo una sugerencia “que las formas del conocimiento son la producción de específicas formas de la cultura”.
Primero afirmó que donde tenemos diferencias culturales, también es probable que tengamos conflictos culturales. Explicó que iba a utilizar exactamente las palabras “conflictos culturales” para describir las dificultades, las divergencias, y la consiguiente “guerras territoriales” que proporcionan los síntomas que han atraído el interés de los organizadores de esta reunión con la esperanza de ofrecer algún “alivio transdisciplinario”.
Compartió su confianza en que, para lograr resultados significativos en la transdisciplinariedad, es esencial superar los límites estructurales lingüísticos que separan una de otra disciplina, así como participar en el diálogo intercultural.
La interacción entre disciplinas, explicó, “no se trata simplemente de un intercambio de conceptos, un intercambio de información, un rumor de conversación ansioso y curioso”.
Esta interacción “únicamente  tiene lugar dentro de un compromiso, y de un muy  probable conflicto entre las culturas”
Una de las peculiaridades más importantes de una forma cultural, “toda forma cultural”, consiste en “su posesión de una lengua distintiva” y con todo lo que en consecuencia implica en términos de visiones del mundo diferentes, diferentes concepciones sobre “lo compartido y lo diferente, lo familiar y lo ajeno, lo doméstico y lo exótico”.
Así, como el Prof. McDonell identifica el lenguaje como el primer obstáculo a la construcción de un enfoque unificado del conocimiento, sugiere que volvamos a la filosofía y al análisis de la lengua para componer las diferencias entre las disciplinas.
Continuando con esta reflexión, el profesor McDonell identifica dos principales “campamentos” filosóficos.
El primer campamento, a menudo llamado “posmodernismo “, “enfatiza y celebra la fragmentación del conocimiento y las disciplinas en nuestro mundo”. Según el profesor McDonell, muchos postmodernistas “han descartado la esperanza de un conocimiento integrado como una ilusión modernista y peligrosa”.
Él pone en el otro campo los que “tratan de poner en términos modernos las esperanzas de la Ilustración de una razón universal, compartida, conocimiento emancipador, y el consenso moral sobre las acciones”. En este sentido, el Prof. McDonell explicó que esta esperanza “subyace en las actitudes de muchos científicos y tecnólogos hacia su trabajo”.
El procedió a una confrontación articulada entre los autores postmodernistas – enemigos de la transdisciplinariedad como persuadidos por la imposibilidad de llegar a acuerdos sobre normas de sentido y de la construcción de meta-lenguajes – y Jürgen Habermas, que, con su “fe” en una noción de la razón universal y en una moral más allá de las condiciones culturales y contextos, se considera como el contribuyente reciente a un largo programa de investigación en la teoría del conocimiento y el orden social.
El Prof. McDonell concluyó su presentación destacando la necesidad de un diálogo mutuo y un respetuoso entendimiento.
Sin duda hay dijo, “necesidades urgentes para la cooperación y civilización  tolerantes”. Pero en su opinión, en la actualidad están faltando “las bases amplias, estables e influyentes para una identidad compartida de la transdisciplinariedad”.

El Prof. McDonell sugirió “comenzar a expandir nuestras comunidades disciplinarias en culturas más cosmopolitas”. En su opinión, este proceso de expansión debe ser abordado “a través del fomento de los procesos mutuos de respeto de ambos, la reflexión y la comprensión”.
“Respeto” es visto aquí como un ingrediente fundamental para una reflexión transdisciplinaria que necesita sintetizar diversos, a menudo contrastantes posiciones, sin aniquilar su singularidad.
Esta idea, como recordó el profesor McDonell, se expresa bien en la posición de Gerard Delanty relativa a un modelo cosmopolita de transformación cultural.
En esta concepción, un” discurso reflexivo está más preocupado por llevar a un mayor nivel los potenciales de la conciencia cultural y en reconocer las diferencias”, más que en encontrar la unanimidad en reposo a toda costa, ya que “el objetivo de la reflexión es la comprensión mutua y no el acuerdo consensuado”.
Este pensamiento concluyente, con las mismas palabras del Prof. McDonell, “puede soportar consideración cuidadosa”  cuando se trata de “articular las condiciones de las cooperaciones entre diferentes, y a menudo contendientes, culturas disciplinarias”.

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¿Cómo surgió este concepto?

 

Transdisciplinariedad: Discurso, Integración y Evaluación

Julie Thompson Klein

“El origen del concepto de transdisciplinariedad se atribuye convencionalmente a la primera Conferencia Internacional sobre Transdisciplinariedad en 1970. Carrizo considera este evento como un hito en la historia del concepto. La publicación que recoge los resultados de la conferencia establece una tipología ampliamente reconocida en la terminología de la multi-, pluri-, inter- y trans-disciplinariedad. La definición genérica de transdisciplinariedad se refería a “un sistema común de axiomas para un conjunto de disciplinas”, a pesar de que los teóricos en la actualidad frecuentemente destacan las formulaciones de dos participantes en particular. Jean Piaget veía la transdisciplinariedad como una etapa más alta en la epistemología de las relaciones interdisciplinarias. Este autor creía que la maduración de las estructuras generales y patrones generales del pensamiento a través de los distintos campos podría llevar a una teoría general de sistemas o estructuras. Prevenido por intentos fallidos, tales como el movimiento por la Unidad de la Ciencia, Piaget focalizó su mirada sobre las asimilaciones recíprocas, anticipando una relación transformativa entre el organismo viviente y las estructuras físico-químicas. Erich Jantsch, por su parte, propuso un modelo jerárquico para el sistema de la ciencia, la educación y la innovación. Este autor visualizaba todas las disciplinas e interdisciplinas como siendo coordinadas por una axiomática general, con un mutuo enriquecimiento de epistemologías. Los efectos emergentes serían profundos.

 

Serían necesarios nuevos tipos de instituciones, con una nueva forma de educación, capaz de promover la capacidad de juicio en situaciones complejas y con cambios dinámicos. Un abordaje sistémico podría reemplazar modos lineales de resolución de problemas, se disolverían nociones como “ciencia aséptica” o tecnología “neutral”, y la Universidad asumiría un nuevo y estratégico rol de liderazgo basado en la retroalimentación entre laboratorios de diseño sistémico, departamentos de investigación orientada y departamentos disciplinarios (interdisciplinariedad).

Jantsch consideraba que la coordinación transdisciplinaria era un ideal más allá del completo alcance de la ciencia, mientras Piaget – coincidentemente – admitía que esto era “todavía un sueño”. De todas formas, según proclamaba con urgencia Jantsch, ella debía guiar a la ciencia en su desarrollo.

El clima intelectual y socio-político de esa época es evidente en sus definiciones. Piaget era un estructuralista, y los lenguajes organizadores del modelo de Jansch eran la lógica, la cibernética, la planificación, la teoría general de sistemas y la teoría organizacional. En las décadas siguientes, la connotación de los nuevos marcos conceptuales se consolidó de manera dominante, a pesar de la creciente diversidad de contextos. En una tipología de las aproximaciones interdisciplinarias en ciencias sociales, Raymond Miller explicaba que los nuevos marcos trascendían la estrechez del foco de las visiones disciplinarias. Con una visión holística, proponían reorganizar la estructura del conocimiento. Como ejemplos más relevantes, se destacan la teoría general de sistemas, el feminismo, el marxismo, el estructuralismo, la sociobiología evolutiva, la fenomenología y las ciencias políticas. Miller rechaza una filosofía totalizadora, mientras advierte que no todas las síntesis son idénticas.

Hay quienes proponen reemplazar las aproximaciones disciplinarias existentes, algunos proponen distintas alternativas y otros postulan bases para una mayor coherencia y colaboración al trabajar a través de las disciplinas, incluyendo métodos y conceptos comunes. También se señalan diferentes tipos de isomorfismo con el mundo “real” al que estos marcos pretenden representar así como una mayor o menor receptividad a la manipulación cuantitativa y la aplicación empírica.

Adicionalmente a los primeros significados de estos marcos conceptuales, el término transdisciplinariedad ha proliferado como un descriptor que define la amplitud de perspectiva en los campos interdisciplinarios (por ejemplo, estudios de área y estudios culturales) y disciplinas de amplio espectro (por ejemplo, filosofía, historia, literatura, geografía y estudios religiosos). Actualmente, aún en una rápida búsqueda por Internet, se puede encontrar una multitud de sitios que reclaman la necesidad de transdisciplinariedad en la educación, la salud, la ciencia y la tecnología. Esta proliferación podría sugerir que el término ha llegado a ser hoy día tan amorfo que ha perdido significado. Sin embargo, en los años 90, dos nuevas formulaciones ganaron amplia influencia.

En 1987, Basarab Nicolescu realizó un llamamiento por un nuevo tipo de transdisciplinariedad. Nicolescu identificaba tres pilares de un nuevo abordaje: complejidad, múltiples niveles de realidad, y la lógica del tercero incluido. En contraste con la realidad de un solo nivel y unidimensional del pensamiento clásico, la transdisciplinariedad reconoce la multidimensionalidad de la realidad. La lógica del tercero incluido es capaz de describir la coherencia entre diferentes niveles de realidad, construyendo una estructura abierta de unidad que coincide con el teorema de la incompletud del matemático Kurt Gödel. La visión transdisciplinaria elimina la homogeneización, y reemplaza la reducción con un nuevo principio de realidad que emerge de la coexistencia de una pluralidad compleja y una unidad abierta. En lugar de una simple transferencia del modelo desde una rama del conocimiento a otra, la transdisciplinaridad toma en cuenta el flujo de información circulando entre varias ramas de conocimiento. La principal tarea es la elaboración de un nuevo lenguaje, de una nueva lógica, y de nuevos conceptos que permitan un dialogo genuino entre diferentes dominios. La transdisciplinariedad no es una nueva disciplina, una herramienta teórica, o una super-disciplina. Es la ciencia y el arte de descubrir puentes entre diferentes objetos y áreas de conocimiento.

 

Le Centre International de Recherches et Études Transdisciplinaires

(CIRET) es la plataforma de un esfuerzo de amplia base para construir esta nueva aproximación científica y cultural. Esta iniciativa provee un espacio de trabajo en la internet que incluye un boletín, publicaciones de miembros de CIRET, informes sobre proyectos de la institución, y resultados del Primer Congreso Mundial de Transdisciplinariedad en Portugal (1994) y el Congreso de Locarno en Suiza (1997).

 

Tanto Espina como Carrizo ubican la transdisciplinariedad dentro del contexto de ideas que se encuentran en el corazón del proyecto CIRET. En una nueva concepción organizacional de la complejidad, la naturaleza del conocimiento y la relación sujeto/objeto son reconfiguradas. La propuesta de Edgar Morin acerca de una reforma del pensamiento alberga la lógica de una nueva conceptualización. Morin exhorta a un movimiento más allá de los modos de producción de conocimiento que reducen el todo a las partes y asumen una causalidad universal. Una nueva comprensión de elementos interrelacionados se centra en la reciprocidad, acción y retroacción en una relación dialógica. La reintegración del sujeto en la escena del conocimiento, según agrega Carrizo, es fundamental en esta nueva visión.

Espina también sitúa la transdisciplinariedad dentro de una amplia historia de las ciencias sociales. Viejos modos de objetividad, binarización, dicotomización, disyunción y fragmentación fueron desafiados por una nueva relación entre objeto y sujeto, estructura y acción, cambio y estabilidad, así como abordajes cuantitativos y cualitativos. En la nueva posición hermenéutica que Espina describe, el objeto o el sujeto son vistos en una complementariedad intercambiable que encuentran significado en la noción de Morin sobre el principio hologramático. La transdisciplinariedad, enfatiza Carrizo, no es una abstracción idealista: existe en un sujeto que la construye como una reflexión y la actualiza en la práctica.

La práctica tomó protagonismo en otro discurso sobre transdisciplinariedad que emergió durante las finales de la década de los ’80, en contextos de investigación ambiental en Suiza y Alemania. Las claves de este nuevo discurso es su vocación hacia los problemas concretos, las prácticas, la participación y los procesos, trascendiendo las disciplinas (Pohl, Workbook

 

I). La más visible expresión de una nueva connotación fue la Conferencia Internacional sobre Transdisciplinariedad que se llevó a cabo a principios del 2000 en Zurich, Suiza. Los 800 participantes que asistieron desde aproximadamente 50 países no establecieron una definición única. Los industriales –interesados en desarrollar innovación en sus productos a través de la retroalimentación– se sentaron junto con los académicos que criticaban la ciencia y la economía de mercado. Lo que los juntó en la misma sala, sin embargo, fue una concepción compartida: la de que todos los sectores de la sociedad deben cooperar para resolver el creciente número de problemas que no se originan con la ciencia. Como los ha descrito Jürgen Mittelstrass, estos son desarrollos externos en el mundo viviente (“Lebenswelt”).

La asociación de un nuevo cuerpo de problemas con la transdisciplinariedad es muy fuerte especialmente en dos teorías: el Modo 2 de producción del conocimiento y la ciencia postnormal. En 1994, Gibbons et al. proponen que un viejo Modo 1 –jerárquico y homogéneo– estaba siendo reemplazado por un nuevo modelo en contextos de aplicación y de uso, citando como ejemplo de ello el diseño aeronáutico, la farmacéutica, la electrónica, así como en otras alianzas industriales de ciencia y tecnología. Las características que definen el Modo 2 son: complejidad, hibridación, no linealidad, reflexividad, heterogeneidad y trandisciplinariedad. Nuevas configuraciones en el campo de la investigación están siendo generadas continuamente, aumentando de manera sostenida el número de lugares donde se realiza este tipo de desarrollo. Su carácter “transdisciplinario” descansa en el traslado – a través de viejas estructuras disciplinarias y prácticas interdisciplinarias – hacia una reconfiguración sintética y una recontextualización del conocimiento disponible. Más aún, múltiples socios están involucrados en la formulación de un problema desde un propio principio, aportando capacidades heterogéneas y especializaciones diversas al proceso de resolución de problemas. Cuando se da una nueva distribución social del conocimiento, las fronteras organizacionales de control se diluyen y las subyacentes nociones de competencia son redefinidas.

La transdisciplinariedad también comparte características con la noción de Funtowicz y Ravetz de “ciencia post normal”. Ambas se liberan de presupuestos reduccionistas y mecanicistas acerca de las maneras en que los sistemas operan y los fenómenos se relacionan entre sí; valores sociales normativos que no incluyen la opinión de asociados ni los aportes de la comunidad; y la expectativa de que la ciencia produce estimaciones precisas, certeras y finales. Ambos están también asociados con problemas de baja estructuración, que son fenómenos emergentes con relaciones complejas de causa-efecto, dinámicas no-lineales e incertidumbres (van de Kerhof y Hisschemöller, Workbook I, 296; Klabbers, Workbook I, 231).

A pesar de que la nueva definición es referida muy ampliamente, tiene una fuerza particular en el campo de la sustentabilidad. Los problemas no son formulados en una terminología estrictamente científica y la resolución de problemas no es solamente una cuestión de administración eficiente de un hospital o la producción de una bomba de alta performance desarrollada por la Facultad de Ingeniería para un socio industrial. El conocimiento está referido al bien público, como por ejemplo asuntos climáticos, o bienes no privados (Kotter y Balsiger, en Pohl, Workbook I). La necesidad por este tipo de transdisciplinariedad es ubicua. Se insiste en ella en campos referidos a la interacción humana con sistemas naturales (por ejemplo: agricultura, forestación, industrias, megalópolis, etc.); en campos de alto desarrollo técnico (por ejemplo: nuclear y biotecnología genética); y en el contexto del desarrollo. Ha probado su efectividad en campos donde los desarrollos sociales, técnicos y económicos interactúan con elementos de valores y culturas – energía, salud, nutrición, desarrollo sustentable, desarrollo urbano y paisajístico, y gestión de residuos (Häberli et al., 10-11 en Klein et al., 2001).

Por su parte, la Unión Europea ha tomado una disposición proactiva en este sentido. Su V Programa de investigación comenzó construyendo una infraestructura para la investigación transdisciplinaria, dirigida a desarrollar nuevas estructuras para poder fomentar la calidad de vida. La posición de la Unión Europea, sin embargo, ilustra las complicadas políticas de investigación. El desarrollo económico y tecnológico está orientado a través de la sustentabilidad, renovando los debates acerca del rol de la ciencia en la sociedad y la definición de prioridades de investigación. El compromiso más explícito hacia la sustentabilidad fue el programa “Quality of Life and Management of Living Resources”.

Tres ramales de actividades basadas en las ciencias de la vida –que en lo previo estaban separadas– fueron conjugadas en una nueva estructura que focaliza la alimentación, la nutrición y la salud; el control de enfermedades infecciosas, y la fábrica celular (los desarrollos y aplicaciones biotecnológicos), el medio ambiente y la salud, y la agricultura sustentable, la pesca y la forestación, así como desarrollos integrados en áreas rurales.

Adicionalmente, el programa va más allá de los anteriores enlaces académicos con la investigación industrial y los usuarios, para incluir a los consumidores y otros actores sociales como ONGs, autoridades de salud, y asociaciones de pacientes.”

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¿Cuál es la Carta de la Transdisciplinariedad?

“Carta de la Transdisciplinariedad
Convento de Arrábida, noviembre de 1994

Preámbulo

Considerando que:

— La proliferación actual de las disciplinas académicas y no-académicas conducen a un crecimiento exponencial del saber que hace imposible toda mirada global del ser humano.

— Sólo una inteligencia que dé cuenta de la dimensión planetaria de los conflictos actuales podrá hacer frente a la complejidad de nuestro mundo y al desafío contemporáneo de la autodestrucción material y espiritual de nuestra especie.

— La vida está seriamente amenazada por una tecnociencia triunfante, que sólo obedece a la lógica horrorosa de la eficacia por la eficacia.

— La ruptura contemporánea entre un saber cada vez más acumulativo y un ser interior cada vez más empobrecido conduce a un ascenso de un nuevo oscurantismo, cuyas consecuencias en el plano individual y social son incalculables.

— El crecimiento de los saberes, sin precedente en la historia, aumenta la desigualdad entre aquellos que los poseen y los que carecen de ellos, engendrando así desigualdades crecientes en el seno de los pueblos y entre las naciones de nuestro planeta.

— Al mismo tiempo que todos los desafíos enunciados tienen su contraparte de esperanza y que el crecimiento extraordinario de los saberes puede conducir, a largo plazo, a una mutación comparable al pasaje de los homínidos a la especie humana.

Considerando lo que precede, los participantes del Primer Congreso Mundial de Transdisciplinariedad (Convento de Arrábida, Portugal, 2 a 7 de noviembre de 1994) adoptan la presente Carta como un conjunto de principios fundamentales de la comunidad de espíritus transdisciplinarios, constituyendo un contrato moral que todo signatario de esta Carta hace consigo mismo, fuera de toda coacción jurídica e institucional.

Artículo 1. Toda tentativa de reducir al ser humano a una definición y de disolverlo en estructuras formales, cualesquiera que sean, es incompatible con la visión transdisciplinaria.

Artículo 2. El reconocimiento de la existencia de diferentes niveles de realidad, regidos por diferentes lógicas, es inherente a la actitud transdisciplinaria. Toda tentativa de reducir la realidad a un solo nivel, regido por una única lógica, no se sitúa en el campo de la transdisciplinariedad.

Artículo 3. La transdisciplinariedad es complementaria al enfoque disciplinario; hace emerger de la confrontación de las disciplinas nuevos datos que las articulan entre sí, y nos ofrece una nueva visión de la naturaleza y de la realidad. La transdisciplinariedad no busca el dominio de muchas disciplinas, sino la apertura de todas las disciplinas a aquellos que las atraviesan y las trascienden.

Artículo 4. La clave de la bóveda de la transdisciplinariedad reside en la unificación semántica y operativa de las acepciones a través y más allá de las disciplinas. Ello presupone una racionalidad abierta, a través de una nueva mirada sobre la relatividad de las nociones de «definición» y «objetividad». El formalismo excesivo, la absolutización de la objetividad, que comporta la exclusión del sujeto, conducen al empobrecimiento.

Artículo 5. La visión transdisciplinaria es decididamente abierta en la medida que ella trasciende el dominio de las ciencias exactas por su diálogo y su reconciliación, no solamente con las ciencias humanas sino también con el arte, la literatura, la poesía y la experiencia interior.

Artículo 6. En relación a la interdisciplinariedad y a la multidisciplinariedad, la transdisciplinariedad es multirreferencial y multidimensional. Tomando en cuenta las concepciones de tiempo y de historia, la transdisciplinariedad no excluye la existencia de un horizonte transhistórico.

Artículo 7. La transdisciplinariedad no constituye una nueva religión, ni una nueva filosofía, ni una nueva metafísica, ni una ciencia de las ciencias.

Artículo 8.La dignidad del ser humano es también de orden cósmico y planetario. La operación del ser humano sobre la Tierra es una de las etapas de la historia del universo. El reconocimiento de la Tierra como patria es uno de los imperativos de la transdisciplinariedad. Todo ser humano tiene derecho a una nacionalidad, pero, a título de habitante de la Tierra, él es al mismo tiempo un ser transnacional. El reconocimiento por el derecho internacional de la doble pertenencia –a una nación y a la Tierra– constituye uno de los objetivos de la investigación transdisciplinaria.

Artículo 9. La transdisciplinariedad conduce a una actitud abierta hacia los mitos y las religiones y hacia quienes los respetan en un espíritu transdisciplinario.

Artículo 10. No hay un lugar cultural privilegiado desde donde se pueda juzgar a las otras culturas. El enfoque transdisciplinario es en sí mismo transcultural.

Artículo 11. Una educación auténtica no puede privilegiar la abstracción en el conocimiento. Debe enseñar a contextualizar, concretar y globalizar. La educación transdisciplinaria reevalúa el rol de la intuición, del imaginario, de la sensibilidad y del cuerpo en la transmisión de los conocimientos.

Artículo 12. La elaboración de una economía transdisciplinaria está fundada sobre el postulado de que la economía debe estar al servicio del ser humano y no a la inversa.

Artículo 13. La ética transdisciplinaria rechaza toda actitud que niegue el diálogo y la discusión, cualquiera sea su origen, ideológico, cientista, religioso, económico, político, filosófico. El saber compartido debería conducir a una comprensión compartida, fundada sobre el respeto absoluto de las alteridades unidas por la vida común sobre una sola y misma Tierra.

Artículo 14. Rigor, apertura y tolerancia son las características fundamentales de la actitud y visión transdisciplinaria. El rigor en la argumentación, que toma en cuenta todas las cuestiones, es la mejor protección respecto de las desviaciones posibles. La apertura incluye la aceptación de lo desconocido, de lo inesperado y de lo imprevisible. La tolerancia es el reconocimiento del derecho a las ideas y verdades contrarias a las nuestras.

Artículo final. La presente Carta de la Transdisciplinariedad es adoptada por los participantes del Primer Congreso de la Transdisciplinariedad, no valiéndose de ninguna otra autoridad que aquella de su obra y de su actividad.

De acuerdo a los procedimientos, que serán definidos de acuerdo con los espíritus transdisciplinarios de todos los países, la Carta está abierta a la firma de todo ser humano interesado por las medidas progresivas del orden nacional, internacional y transnacional para la aplicación de sus artículos en la vida.

Convento de Arrábida, 6 de noviembre de 1994

José ANES • André ASTIER • Jeanne BASTIEN • René BERGER • François BIANCHI • Gérard BLUMEN • Lais P. BRANDINI • Jorge BRITO • Jacqueline CAHEN-MOREL • Michel CAMUS • Antonio CASTEL BRANCO • Costin CAZABAN • Laura CERRATO • Oliver COSTA DE BEAUREGARD • Maurice COUQUIAUD • Ubiratan d’AMBROSIO • Manuel DA COSTA LOBO • Adriana DALCIN • Nicola DALLAPORTA • Robert DE BEAUGRANDE • Marc Williams DEBONO • Isabel María DE CARVALHOVIEIRA • Giuseppe DEL RE • Javier DE MESONE • Michele DUCLOS • Gilbert DURAND • Ruth ESCOBAR • María FERNÁNDEZ • Raquel GONÇALVEZ • Georges GUELFAND • Helle HARTVIG DE FREITAS • José HARTVIG DE FREITAS • Eiji HATTORI • Phil HAWES • André JACOB • Roberto JUARROZ • Anthony JUDGE • Jacqueline KELEN • Jacques LAFAIT • Ghislaine LAFAIT-HÉMARD • LIMA DE FREITAS • Salomon MARCUS • Michel MATHIN • Edgar MORIN • Raúl NICOLAU • Domingo MOTTA • Edmond NOCOLAU • Basarab NICOLESCU • Alain ORIOL • Patrick PAUL • Odette PÉTREQUIN • Jean-Marc PHILIPPE • Patricia PROUS-LAABEYRIE • Philippe QUÉAU • Daniel RABY • Michel RANDOM • Lucía SANTAELLA-BRAGA • Elisabeth SAPORITI • Luigi SECCO • Jules SIX • Luis SOUSA RIBEIRO • Dominique TEMPLE • Ana María VIEIRA”

 

Arrábida

 

¿A qué problemas necesita aplicarse el enfoque de la Transdisciplinariedad?

 

Según el documento antes citado del Simposio sobre Transdisciplinariedad organizado por la UNESCO :

 

4.3.1 – Plenaria 3: ¿Qué problemas globales necesitan transdisciplinariedad?
El profesor William S. Fyfe (Universidad de Western Ontario, Canadá)
Prof. Fyfe enfocó su discurso en lo que él cree que son los problemas mundiales más urgentes que necesitan de un enfoque transdisciplinario.
Al abordar este tema, no hizo referencia a ningún sistema específico teórico de
pensamiento, sino que prefirió presentar una serie de ejemplos concretos de fracaso y éxito en la transdisciplinariedad extraídos de su experiencia profesional.
Un mundo con una población humana moviéndose a los 10 mil millones, explicó, “con Europa y América del Norte formando sólo el 13% de la población y con la brecha entre ricos y pobres cada vez mayor,  llama por sistemas de apoyo a la vida sostenibles es decir, sistemas que no darán lugar a la destrucción del planeta.

 

El Prof. Fyfe destacó cómo nuestro nivel de vida y calidad de vida están relacionados con tales sistemas, cuya mayoría de ingredientes básicos incluyen la energía, alimentos, agua, aire, materiales y la diversidad biológica.
También mencionó el problema de la seguridad alimentaria, como un tema que implica un enfoque transdisciplinario, ya que está relacionado con factores como el clima fluctuante, la calidad del suelo, la cantidad y calidad del agua, las lluvias ácidas, ozono, etc
El Prof. Fyfe continuó señalando cómo la creciente complejidad de la mayoría de los asuntos importantes de nuestro tiempo requiere una creciente contribución activa de los equipos de expertos con orígenes culturales diferentes y complementarios.
Para usar sus propias palabras perspicaces:
“los Especialistas no pueden hacer frente a estos problemas”
Se refirió a los proyectos en los que está implicado personalmente, aclarando la forma:
“Poco a poco estamos empezando a aceptar la necesidad de nuevos equipos para resolver los problemas”.
Estos proyectos son en realidad en torno a varios “equipos interdisciplinarios”:
“Como mínimo necesitamos biólogos, especialistas del suelo, especialistas del agua, geoquímicos, climatólogos, ingenieros y, como siempre, los economistas y sociólogos.

Con los sociólogos incluyo a  todos los involucrados en la educación (…)
Para concluir, el profesor Fyfe regresó a esta última idea, al afirmar que:
“Por encima de todo  necesitamos nueva educación (…), ya que la educación es determinante para cualquier libertad real que los pueblos pueden lograr”

Grupo de Trabajo # 3 – 4.3.2:
¿Qué problemas globales necesitan transdisciplinariedad?

Desarrollando una reflexión colectiva sobre la base del discurso estimulante del Prof. Fyfe en el curso de la tercera sesión plenaria, los participantes trataron de ampliar lal
perspectiva implícita en su discurso, sobre todo centrado en los problemas ambientales.

El debate aisló cuatro temas globales que, según el grupo, en su mayoría se beneficiarían de un enfoque transdisciplinario:

  1. a) Las agresiones humanas;
  2. b) La distribución armoniosa de los recursos;
  3. c) El desarrollo de visiones antropocéntricas del mundo;
  4. d) La realización del potencial humano y el empoderamiento a través de la educación.

Se expresó una especial urgencia para el mundo para llevar a cabo “un cambio de la agresión a la armonía”, una armonía que debe caracterizar las relaciones entre los seres humanos como así como entre los humanos y otros seres vivos.
En este sentido, el grupo definió la educación como un tema crucial de nuestro tiempo.
Se recordó en particular – y se resaltó ​​- la parte final de la contribución del profesor Fyfe:
“Necesitamos la alfabetización universal, el cálculo, la enseñanza de las ciencias; pero sobre todo necesitamos una nueva educación”.
Por otra parte, los participantes dedicaron su atención a la “Transectorialidad”, un concepto que llama a la reflexión a fondo y a análisis específicos. Un alto grado de consenso se llegó sobre la máxima importancia de considerar la transectorialidad en estrecha relación con la idea de la transdisciplinariedad.
En consecuencia, se instó a comunicar y a “transferir” al concepto de transectorialidad las muchas reflexiones iniciadas y al esclarecimiento logrado sobre la transdisciplinariedad.
Hubo una propuesta concreta para hacer uso de la nueva definición de la transdisciplinariedad presentada en conjunto por este grupo de trabajo, donde la noción de “integración” se puso de relieve una vez más:
“Transdisciplinariedad es el proceso que se caracteriza por la integración de los esfuerzos de múltiples disciplinas para abordar cuestiones o problemas”.
Los resultados de este Grupo de Trabajo fueron finalmente integrados en una amplia perspectiva, donde se dio a entender que un enfoque transdisciplinario puede producir profundas resultados cuando también se aplica a “las cuestiones más simples” (véase 93.4).
Conclusión: La transdisciplinariedad como la auto-transformación
Este Simposio dio forma definitiva a una necesidad generalizada: comenzar un intento sistemático de superar las limitaciones de la base actual de conocimiento, cada vez más percibido como incapaz de abordar las cuestiones cruciales de este tiempo. Este proceso supone una  implicación fundamental: más allá de la costumbre de acercarse a los problemas de una manera “Mono-disciplinaria”.

 

Ocho mil quinientos y treinta (8530) campos de conocimiento definibles se reconocieron en un estudio realizado en 1992, como resultado de tanto el aumento de la especialización y la superposición de dominios. Durante el Simposio se puso de manifiesto cómo históricamente fronteras trazadas entre las disciplinas se deben volver a examinarse, y que se debe dar espacio a “las nuevas estrategias de integración de los conocimientos”.
Al mismo tiempo se subrayó la necesidad de superar algunas de las perspectivas existentes. Estos enfoques tradicionales, mientras que hacen alusión a las nuevas dimensiones del saber, siguen estando fundamentalmente atados a las limitaciones disciplinarias.
Este es el caso de las formas de la “multidisciplinariedad”, que consisten en la yuxtaposición de varios enfoques mono-disciplinarios, así como de una “interdisciplinariedad” que implica interacciones sólo en los márgenes de las distintas disciplinas, estas interacciones se centran principalmente en los resultados, dejando de lado por completo las teorías y métodos.
Tanto la multidisciplinariedad y la interdisciplinariedad no son remedios eficaces para la fragmentación del conocimiento en curso ya que, a través de la simple yuxtaposición o conjunto de enfoques, no alcanzan la dimensión de la “integración” necesaria para la unidad fundamental que subyace a todas las formas de conocimiento.
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La noción de “integración” se estableció claramente como el alcance de este Simposio, donde el concepto de “transdisciplinariedad”, fue visto como el “camino de regreso del caos”, el “antídoto a la fragmentación del conocimiento”, el camino “hacia los procesos de integración y del conocimiento integrado”.
Fue identificado en particular que “los problemas son tales porque se abordan demasiado restrictivamente”. De hecho, los medios para hacer frente a los problemas globales y complejos no se encuentran en enfoques interdisciplinarios, en los que convergen diferentes disciplinas, pero que no interactúan. Se necesita una ampliación de las perspectivas.
La respuesta podría encontrarse en una “dimensión trans-disciplinaria”, donde un simple análisis paralelo de un problema desde varias disciplinas es superado por un diálogo a partir de los diferentes supuestos de dominios segmentados.
Este diálogo tiene por objeto sacar a la luz visiones ocultas de incuestionable supuestos, y para desarrollarse en metodologías explícitas en las que el análisis se puede enfocar.

Las herramientas conceptuales y metodológicas deben ser repensadas. Los fundamentos de cada disciplina reexaminados para revelar sus presupuestos conceptuales y limitaciones.
Sobre la base de estos análisis, se pueden encontrar los enfoques integrados, como las profundas conexiones entre las disciplinas pueden ser identificadas a nivel metodológico.
La transdisciplinariedad es por lo tanto concebido como “meta-metodología”: un enfoque transdisciplinario tiene por objeto precisamente las diferentes metodologías de las distintas disciplinas, con el fin de “transformar” y de “trascender” las.
Trascender y transformar no se ven aquí como vagos procedimientos para reemplazar metodologías disciplinarias con técnicas globales, difusas, de resolución de problemas.
Por el contrario, son concebidos como procesos rigurosos de la abstracción, en la medida en que un enfoque transdisciplinario, destinado a enfrentar los problemas globales, debe ser general sin ser genérico.
Al mismo tiempo, estos procesos no deben ser rígidos, ya que enfrentar cuestiones complejas llama por una continua reflexión crítica sobre los criterios que se utilizarán en “transformar” y adaptar las herramientas conceptuales a muchos factores variables.
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Un enfoque transdisciplinario no sólo es útil para abordar mejor asuntos cruciales ‘conocidos’. También hace que surjan problemas nuevos, ya que algunos problemas son impensables debido a la falta de una estructura adecuada de los conocimientos.
En este sentido, la transdisciplinariedad ayuda para hacer frente a la complejidad de la realidad, a través de la generación de nuevas metáforas para comunicar pensamientos y aumentar los conocimientos.
La Transdisciplinariedad abre los ojos y amplía las perspectivas, ya que, para mejorar la comprensión, utiliza conceptos que no pertenecen a una sola disciplina. La transdisciplinariedad es el espacio intelectual,  donde la naturaleza de los múltiples vínculos entre los problemas aislados puede ser explorada y descubierta.
A través de las metáforas que han surgido en tal espacio intelectual, los problemas pueden ser repensados, alternativas pueden ser reconsideradas y las interrelaciones pueden ser reveladas. Un conjunto de diversas causas, se puede delinear y evaluar de manera inusual.
Varias metáforas se utilizaron durante el Simposio, para ayudar en la comprensión de temas complejos o abstractos. La mayoría de ellos tenían la intención de aclarar las diferencias entre las formas multi-, inter- y transdisciplinarias de enfocar los problemas, y poner de relieve la necesidad de un cambio hacia la transdisciplinariedad.
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La Multidisciplinaridad puede ser vista como un banquete, donde varias personas traen diferentes platos, todos los cuales se colocan sobre una mesa. El resultado de la yuxtaposición no es más que accidental. Mucha gente podría llevar el mismo plato. Otros podrían traer totalmente inesperados alimentos. Hay espacio para un alto riesgo de pérdida de recursos y de falta de coherencia.
La interdisciplinariedad puede ser vista como un banquete, donde varias personas traen diferentes platos, seleccionados de forma independiente sabiendo lo que los demás no están aportando. Para mejorar la presentación y el sabor de la comida, todos los platos son total o parcialmente combinados en el último momento para componer nuevos platillos. El resultado del montaje radica en el trabajo final de la composición, que es el único responsable de minimización del desperdicio y maximización de la coherencia.
La transdisciplinariedad, por su parte, es como un banquete, donde varias personas han decidido colectivamente de antemano qué cocinar con los ingredientes y la experiencia disponibles, y traen muchos platos preparados en colaboración. Nadie puede decir a quien pertenecen los diversos elementos y quien los compuso: el trabajo en equipo tiene que ser reconocido.
En el banquete transdisciplinario hay un uso óptimo de los RECURSOS, ya que ningún plato es utilizado parcialmente o simplemente abandonado. Hay una concordancia óptima de los gustos, ya que una gran  cantidad de tiempo se gasta en la concepción de los platos con anticipación exactamente con el fin de su realización integral. Los miembros del equipo adquieren nuevos conocimientos a través de su interacción. Mejoran su capacidad de escuchar. Ellos aprenden que pueden producir un resultado exitoso, aunque no estén en posesión de todos los ingredientes, ni que ellos estén familiarizados con todos los procedimientos de cocción. Ellos entienden que, cuando no están haciendo todo el trabajo – su trabajo completo – están, paradójicamente, todos juntos, logrando que se haga el trabajo.
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La metáfora del banquete puede ser “transpuesta” para llevar algo de luz sobre la labor de un grupo de expertos que tratan de resolver un problema. Esta ejemplificación aclara una vez más las diferentes perspectivas de los enfoques multi- inter-y trans-disciplinarios.
En un enfoque multidisciplinar, a una serie de expertos pertenecientes a diferentes disciplinas se les solicita por separado preparar un expediente en el que se aborda un problema a nivel mundial.
Aunque los expertos son conscientes unos de otros, intentan, sin ningún tipo de intercambio de información o de una reunión, abordar plenamente el problema utilizando las teorías y los métodos de sus propias disciplinas. El resultado es un conjunto de expedientes analizando exhaustivamente el problema, sin ninguna interacción sustantiva entre los expertos y las disciplinas.
Por un lado, este enfoque es una mejora con respecto a uno mono-disciplinario, ya que revela múltiples puntos de vista.
Por otra parte, al proponer una yuxtaposición de diferentes puntos de vista, este enfoque deja fuera la posibilidad de montaje de las diferentes perspectivas en una especie de vista única profundamente integrada.
Esto significa que, mediante la lectura de los expedientes, uno encontraría muy probablemente todo tipo de declaraciones contradictorias sobre la naturaleza del problema, sobre las posibles formas de analizarlo, y  en las soluciones posibles (s) que deban aplicarse. Básicamente habría fácilmente un gran nivel de discordancia en lo que está en estudio, sobre la forma de estudiarlo, en cuáles son los elementos pertinentes a tomar en cuenta, cuáles son las formas aceptables posibles de abordar el tema, etc.
El resultado inmediato sería que, de una riqueza de perspectivas y variedad de análisis, no podría llegarse a ni una sola propuesta operativa coherente.
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En un enfoque interdisciplinario, una serie de expertos pertenecientes a diferentes disciplinas se les solicita por separado a contribuir a un expediente preparando un ensayo donde se examine un aspecto específico de un tema complejo.
Los expertos son conscientes unos de otros, pero también son conscientes de que se están centrando en diferentes aspectos del problema. Como los temas específicos ya se atribuyeron a cada disciplina sobre la base de la definición tradicional de su dominio del conocimiento, los expertos intercambian información sólo para encontrar un acuerdo final sobre el límite dado a uno y otro. Una vez que las fronteras se fijan, cada experto, sin duda, utiliza las teorías y métodos de la disciplina específica seleccionada para abordar mejor el tema específico.
Finalmente, una vez que los trabajos de investigación han finalizado, una interacción entre los expertos se lleva a cabo, en forma de intercambio de información sobre los resultados o sobre los métodos de trabajo de las diferentes disciplinas.
Por lo tanto, cualquier posibilidad de componer las diferentes perspectivas y los distintos análisis en propuestas operativas coherentes  reside en la actividad final de la(s)  persona (s) que recoge(n)  las ponencias individuales. Únicamente este conjunto concluyente – y tal vez una introducción preparada “ad hoc” – se supone que hacen que los ensayos interactúen  “a posteriori”.
De lo contrario, el expediente interdisciplinario se vería como una simple colección de ensayos multidisciplinarios aislados.
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En un enfoque transdisciplinario a un problema determinado, un equipo de expertos reflexionan juntos, como se supone que deben volver a dibujar cuadrícula  tradicional, que divide la cuestión en disciplinas.
En este ejercicio se tiene que considerar cada disciplina como relevante, pero ninguna de ellas como hegemónica. Tienen que volver a crear el objeto de estudio, considerándolo bajo muchos  puntos de vista diferentes. Tienen que tratar de concentrarse principalmente en el tipo de conexiones que no se han considerado antes. Tienen que comunicarse. Tienen que cruzar la frontera arraigada de sus propias disciplinas mediante el intercambio de ideas y diferentes perspectivas. Tienen que encontrar nuevas metáforas para el intercambio y la comprensión. Tienen que aumentar su conocimiento mutuo sobre los problemas, multiplicando las formas en que se expresan las ideas. Tienen que llegar a una disposición auto-crítica, poniendo a debate sus muchos puntos de vista sobre el tema.

En una dimensión transdisciplinaria, la gente se transforma en un equipo, ya que la transdisciplinariedad tiene por objeto no sólo la integración de los conocimientos sobre un objeto considerado, sino, principalmente, como la asimilación mutua de entendimiento entre los sujetos examinantes.
En un expediente transdisciplinario, uno no percibe si un párrafo específico está escrito por el abogado o el sociólogo, como uno no distingue entre la contribución del físico y la del antropólogo, o entre el punto de vista del biólogo y el del epistemólogo.
Como en una orquesta, todo el mundo toca una parte de la partitura utilizando las distintas percepciones recibidas de los colegas y, junto con ellos, trata de transmitir consonancia y armonía en una sinfonía.
* * *
En el siglo XVI, Montaigne afirmó que “la cualidad más universal es la diversidad”.
La transdisciplinariedad tiene que ser un espacio donde hay espacio para la diversidad, para la confrontación respetuosa  y la transformación mutua. Tiene que ser un espacio donde la gente se esfuerza por la sinergia, tanto como estar dispuestos a confiar, a sentirse cómodos con la incertidumbre,
y a no tener miedo de su ignorancia. Ya que el verdadero problema no está en lo que se sabe o no se sabe, sino en lo que se supone que se sabe.
Como bien lo sintetizó el Dr. Manderson, la transdisciplinariedad tiene que ser “el punto de reunión de las personas y las mentes”. Tiene que ser un encuentro entre “personas transformadas” con una “mente científica” que,  como Francis Bacon, lo recuerda, es una mente
(“Ágil y lo suficientemente versátil como para coger el parecido
de las cosas, y al mismo tiempo lo suficientemente estable como para fijar y discernir las diferencias sutiles, dotada por la naturaleza con el deseo de buscar, paciencia para dudar, apego a meditar, lentitud para afirmar, disposición a reconsiderar,
cuidado de poner en orden, ni conmovida por lo que es nuevo, ni admirada de lo que es viejo y odiando todo tipo de
impostura ~ ~.

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¿Cuáles son las perspectivas actuales de la Transdisciplinariedad?

 

Las perspectivas para la transdisciplinariedad
Julie Thompson Klein
_
Profesor de Humanidades, Departamento de Estudios Interdisciplinarios (Culma), Universidad Estatal de Wayne,
Detroit, MI 48202, EE.UU.
Resumen
La palabra”perspectivas”connota la probabilidad de éxito. Los autores de este número especial de FUTUROS han proporcionado una visión amplia de la base de conocimientos existente, estructuras organizacionales y estrategias para la aplicación de la transdisciplinariedad. Al mismo tiempo, estaban conscientes de los obstáculos restantes. Esta reflexión de cierre se basa en sus puntos de vista en dos partes: (1) definiendo los imperativos claves de la transdisciplinariedad y  (2) reflexionando en los requisitos para una ciencia genuinamente humana y la capacidad transdisciplinaria.

1. Imperativos Transdisciplinarios
La transdisciplinariedad está disfrutando de una nueva moneda. En su Introducción Editorial, Roderick Lawrence y Despre Carole la llamaron una palabra ”a’`la mode” . Al principio de este número Felipe Balsiger, ThierryRamadier y Horlick-Jones & Sime remontaron su origen a los tempranos 1970s. La atribución convencional es la terminología adoptada por la primera conferencia internacional sobre investigación y educación interdisciplinaria.
La definición genérica fue ”un sistema común de axiomas para un conjunto de disciplinas”.
Las contribuciones de dos participantes, en particular, también pueden seguir siendo invocadas.
Jean Piaget creía que la maduración de las estructuras generales y las pautas fundamentales del pensamiento a través de campos daría lugar a una teoría general de sistemas o de las estructuras.
Erich Jantsch, a su vez, previó una coordinación sistemática de niveles múltiples de la investigación, la innovación y la educación. No obstante, ambos admitieron que la transdisciplinariedad era, como Piaget lo puso, “todavía un sueño”'[1, 26, 138].
En las décadas siguientes, el uso del término se amplió. En la actualidad está vinculado con amplios paradigmas (por ejemplo, sistemas generales, el feminismo, el marxismo), amplio campos interdisciplinarios (por ejemplo, estudios de área, los estudios culturales), y disciplinas sinóptica (por ejemplo, la filosofía, geografía, estudios religiosos). Una búsqueda en la Internet también revela una multitud de sitios web con la etiqueta en áreas tan variadas como evaluación del aprendizaje, las artes, la educación, la salud mental, rehabilitación, educación especial, ingeniería, economía ecológica, la biología de la población humana, informática, la organización del conocimiento, y  el trabajo en equipo y la  colaboración. Además, SAGUFNET y CIRET ofrecen foros multilingües. SAGUF (La Sociedad Académica Suiza para la Investigación y Ecología Ambiental) proporciona a los investigadores y los socios no académicos en
Suiza y en el extranjero con los servicios bibliográficos y de información, un foro de  discusión, enlaces a otros sitios, y una introducción al tema [http://
] Www.transdisciplinarity.ch. CIRET (Centre Internationational de Recherches et Etudes Transdisciplinaires) es un espacio de encuentro virtual para especialistas de todos los dominios. Se publica una revista electrónica, los resultados de los coloquios internacionales patrocinados por la UNESCO- (incluyendo el primer congreso mundial de transdisciplinariedad en Portugal en 1994 y el congreso de 1997, sobre la evolución de la transdisciplinariedad en la universidad en Locarno, Suiza), e informes sobre proyectos en todo el mundo
[Http://perso.club-internet.fr/nicol/ciret/].
En las últimas décadas del siglo, dos corrientes de la definición obtuvieron una amplia atención. En 1987, Basarab Nicolescu hizo un  llamado para un nuevo tipo de la transdisciplinariedad.
En la fundación de CIRET, Nicolescu y sus  compañeros comenzaron a desarrollar un enfoque científico y cultural de amplia base capaz de facilitar el diálogo a largo plazo entre los especialistas informados por la nueva visión del mundo de la complejidad en la ciencia. Al contar esta historia, Ramadier destacó el Manifiesto de la Transdisciplinariedad de 1996 de Nicolescu. En el Manifiesto, y en el ensayo “Nueva visión del mundo”, Nicolescu identificó tres pilares de la transdisciplinariedad: la complejidad, los niveles múltiples de la realidad y la lógica del tercio incluido. En contraste con la realidad de una sola dimensión del pensamiento clásico, la transdisciplinariedad reconoce la multidimensionalidad.
La lógica del tercero incluido es capaz de describir la coherencia entre los diferentes  niveles de la realidad, induciendo una estructura abierta de la unidad. La visión transdisciplinaria, que sustituye a la reducción con un nuevo principio de la relatividad, es transcultural, transnacional, y abarca la ética, la espiritualidad y la creatividad. No es una nueva disciplina o superdisciplina. Nicolescu la llama  la ciencia y el arte de descubrir puentes entre las distintas áreas del conocimiento y los seres diferentes. La tarea principal es la elaboración de un nuevo lenguaje, lógica y  conceptos para permitir un verdadero diálogo [2].
La Transdisciplinariedad, agrega el miembro de CIRET Edgar Morin, requiere que el conocimiento científico sea contextualizado y los conceptos creados jueguen el papel de “operadores vinculadores”. El conocimiento de la complejidad, pidió Morin en el congreso de Locarno, también exige una política de civilización que requerirá una reforma de la universidad [3].
El otro proyecto, que es fundamental para los estudios de caso en este tema, es un enfoque de la investigación y resolución de problemas que se presentó en la Conferencia Internacional de Transdisciplinariedad en Suiza en 2000. Pone de relieve la convergencia  de la transdisciplinariedad, la complejidad y la trans-sectorialidad en un conjunto único de problemas que no emanan de dentro de la ciencia.

1.1. Los problemas complejos y trans-sectorialidad
Los problemas de la sociedad son cada vez más complejos e interdependientes. Por lo tanto, no están aislados para determinados sectores o disciplinas, y no son predecibles.
Son fenómenos emergentes con una dinámica no lineal, incertidumbre  y de alto interés político en la toma de decisiones [4: Goorhuis].  Se centran, como Bruce y colegas lo explicaron en su informe sobre el Quinto Programa Marco de la
Comisión Europea (CE), en complejos dominios heterogéneos. La necesidad de la transdisciplinariedad está en todas partes. Se la llama en los campos de la interacción humana con los sistemas naturales (por ejemplo la agricultura, la silvicultura, la industria, las megalópolis) y en los campos de desarrollo tecnológicos más importantes (por ejemplo nucleares y la biotecnología, la genética). También ha demostrado su eficacia en ámbitos en los que la evolución social, técnica y económica interactúan con elementos de valor y la cultura, incluyendo el envejecimiento, la energía, la salud, la nutrición, el desarrollo sostenible, el paisaje, la vivienda y la arquitectura, y la gestión de la tierra urbana y de los residuos.(Haberli et al.). Cada uno de estos temas, como
Lawrence describe la vivienda y la salud en su intervención anterior, es multidimensional.
En el pasado, ellos estaban estructurados en términos de límites disciplinarios y sectoriales. Los enfoques inter y transdisciplinarios han puesto de manifiesto los límites de la segmentación del pensamiento y resolución de problemas.
Dos ideas cobran gran importancia en la conceptualización de la investigación transdisciplinar sobre los problemas de la sociedad. La primera es la noción de Funtowicz y Ravetz de ”la ciencia postnormal”. Ambas la transdisciplinariedad y la ciencia postnormal se liberan de los supuestos reduccionistas y mecanicistas acerca de las maneras como las cosas están relacionadas y de operación de los sistemas; valores sociales normativos desinformados de los insumos de los interesados y de la comunidad; y la expectativa de que la ciencia ofrece estimaciones finales con certeza [4: van de  Kerhof y Hisschemo ¨ ller 296]. La segunda idea es de Gibbons, et al. ‘la teoría de la producción de conocimiento Modo 2, que propone que un modo homogéneo  más antiguo y jerárquico está siendo reemplazado por una nueva forma caracterizada por complejidad, hibridez, no-linealidad, reflexividad, heterogeneidad y la transdisciplinariedad. Nuevas configuraciones de la investigación se están generando continuamente, conforme se extrae la experiencia de una amplia gama de organizaciones, una nueva distribución social del conocimiento se está produciendo. Múltiples actores están involucrados en la formulación de un problema desde el principio,  aportando conocimientos técnicos y experiencia heterogénea. Mientras que los límites organizacionales del control se hacen borrosos, las nociones subyacentes de la competencia también se redefinen y  nuevos criterios de evaluación se hacen necesarios. En Repensando la Ciencia, Nowotny, Gibbons, y  Scott ampliaron el concepto de Modo 2 en la idea de””contextualización, moviéndose
desde el ámbito estricto de aplicación all ágora de debate público [6].
Transdisciplinariedad también va más allá de las combinaciones “interdisciplinarias” de disciplinas académicas  a una nueva comprensión de la relación de la ciencia y la sociedad encarnada en la noción de Yersu Kim de “transectorialidad” [7: iv], y Scholz y la noción de Marcas de la ciencia para / con la sociedad [5: 236]. En la segunda mitad del siglo XX, la ”participación” se convirtió en una nueva palabra clave en la evaluación de la tecnología.
En Dinamarca y los Países Bajos, surgió una nueva retórica de ”co-gestión y descentralización”  en la gestión de recursos renovables y entornos. El Consejo Danés para la Tecnología desarrolló las “conferencias de consenso”  que llevaron al público la evaluación de la tecnología y esfuerzos similares aparecieron en otros países, incluidos los PubliForum Suizos [8: Butschi, Joss, Nentwich; 4: Nielsen, Agger, y] Heinberg. En su estudio de caso sobre un proyecto de revitalización de los suburbios de la ciudad de Quebec, Desprede, Brais y Avellan hicieron hincapié en que el conocimiento que  la gente tiene de sus barrios los hace “especialistas de la vida cotidiana”. Los problemas no se formularon en una estricta terminología científica y la resolución de problemas no es simplemente una cuestión de la gestión eficiente. El conocimiento, como lo dicen Kotter y Balsiger , está relacionado con los bienes públicos, no los bienes privados [QTD. en [4]:] Pohl. Los campos interdisciplinarios establecidos también se ven afectados. Daniel Pinson informó en su contribución a esta revista que los planificadores urbanos están presionados no solo a entender la ciudad sino también a transformarla en una “llamada normativa” que requiere ir más allá de la competencia técnica a ser socialmente aceptable y ecológicamente sostenible.

Upendra Baxi agrega que las llamadas por la transdisciplinariedad llegaron en un momento de mayor crisis en el discurso de rendición de cuentas de derechos humanos. Se necesitan nuevos modos de conocimiento, discurso, y marcos de trabajo institucionales en todos los sectores, tanto en el Norte como en el Sur [9]. Desde los tempranos 1970s, varios programas de investigación apoyados por donantes han intentado reducir las diferencias entre las tradiciones occidentales y no occidentales, así como el conocimiento esotérico y conocimiento indígena. Los investigadores en un proyecto suizo sobre la calidad del suelo y la biodiversidad enfatizan que los conceptos y métodos científicos no pueden ser impuestos a los agricultores. Las percepciones son moldeadas por objetivos respectivos, subrayando la necesidad de un diálogo reflexivo [4: Fryand Jurt]. En un proyecto sobre adopción de tecnología en la India, Hiremath y Raju destacó el papel de la cultura.
Conceptos indígenas gandhianos  de Swadeshi, Administración Fiduciaria y el modelo de un Mandala de nueve cuadros proporcionan una visión holística más adecuada,  porque ellos reconocen tanto las esferas materiales externas como las no materiales internas de los individuos y las familias para la comprensión de la seguridad de los medios [4]. Al informar sobre un proyecto en Etiopía se centró en el problema de la eliminación de la vegetación y la erosión del suelo, Jabbar, Saleem, y Li Pun-destacaron tanto el conocimiento indígena y la complejidad. Si deben ser identificados formas de mejorar los ecosistemas y el bienestar humano, ellos instan a que las interrelaciones entre las dimensiones biofísicas y humanas deben ser integradas espacial y temporalmente.
Las dimensiones humanas, la política, y los aspectos técnicos deben ser integrados en los niveles de la trama, el hogar, y las cuencas hidrográficas o de la comunidad. Un marco integral utilizando el enfoque de la salud del agro ecosistema es necesario [4,5].
1.2. Sostenibilidad y complejidad
La transdisciplinariedad hace surgir la  cuestión de no solamente la solución del problema, sino la elección del problema. Al mismo tiempo que los países industrializados tenían como objetivo las zonas de competencia económica en las prioridades de financiación, surgió un nuevo clima para la investigación inter y transdisciplinaria en los problemas de la sostenibilidad. En 1970, el programa de  la UNESCO  El Hombre y la Biosfera (MAB) destacó el impacto de actividades humanas en el medio ambiente. En 1986, el Programa Internacional de la Geosfera y Biosfera apoyó la investigación interdisciplinaria sobre el cambio global, y el discurso de la sostenibilidad se montó en la onda del informe Brutland de la Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo, la Cumbre de la Tierra de las Naciones Unidas en Río de Janerio y el  Protocolo de Kyoto definiendo los límites a las emisiones de gases de efecto invernadero. “Sostenibilidad” se convirtió en una palabra clave global de la calidad de vida y la conservación de recursos, desafiando el paradigma de la transformación social encarnada en los antiguos conceptos interdisciplinarios de modernización y desarrollo.  La Declaración del PNUMA  de Banks sobre Desarrollo Ambiental y Sostenible hizo a la sostenibilidad un tema del mundo financiero, una llamada para el desarrollo sostenible surgió entre los formuladores de las políticas agrícolas, y cada miembro Europeo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se comprometió a preparar un plan de acción nacional.
La  reestructuración en curso de la OMS dio lugar a la reorganización de las actividades compartimentalizadas  en conjuntos transdisciplinarios de colaboración intersectorial en problemas de salud  y, posteriormente, el Quinto Programa de la CE fomentó nuevas estructuras destinadas a mejorar la calidad de vida para los europeos ([8]: Weber 56, Gerbilsky119; [9]:
Los problemas ambientales ejemplifican la complejidad. Ellos comprenden varios subproblemas que entran en los dominios de diferentes disciplinas y sectores. Por otra parte, hay amplias variaciones en las preferencias y los valores de los tomadores de decisiones  y las partes interesadas ([4]: Nelson 159; Sheringer, Jaeger y Esfeld 36). Las reservas de la biosfera del MAB, que fueron modelos para la investigación interdisciplinar en los ecosistemas terrestres y los ecosistemas costeros, ilustran la complejidad añadida. El proceso de investigación es tanto horizontal como vertical. Es horizontal en la cooperación de las disciplinas en el mismo nivel durante la investigación multi e interdisciplinaria, la participación de las distintas partes interesadas en un proceso de planificación local, y la cooperación de los cuerpos administrativos.  Es vertical en la cooperación de las disciplinas en diferentes niveles cuando la investigación científica se combina con las mejores prácticas en una región, las ONG y agencias de gobierno cooperan, e interactúan las comunidades locales ([4]: n ¨ y Rho Whitelaw 426). Celine Loibl ha identificado tres niveles para hacer frente a sistemas complejos y procesos de transformación. En el nivel micro, los equipos de investigación trabajan en escenarios inter y transdisciplinarios que incluyen múltiples partes interesadas.
En un nivel intermedio, el sistema de la ciencia está comenzando a transformar y crear planes de estudio e instituciones apropiadas. A nivel macro, las transformaciones políticas tienen efectos sobre el sistema de ciencia [4]. En su caso de estudio sobre la ciudad de Quebec, Despre´s, Brais y Avellan ilustran los múltiples niveles de un proceso de planificación colaborativa. El nivel macro correspondía a los responsables políticos y planificadores a nivel regional, metropolitano y municipal. El nivel meso se centró en la ciudad, compuesto por los directores de la oficina de la ciudad, funcionarios locales electos, y el
centro de desarrollo local, consejo escolar y representantes del centro comunitario local. El nivel micro se centró en el barrio y / o asociaciones y organizaciones de la comunidad  y la población en general

  1. Hacia una ciencia genuinamente humana

El Conocimiento de la complejidad, Edgar Morin exhorta, exige también un nuevo diálogo que une culturas humanística y científica [3]. Por desgracia, Horlick-Jones y Sime observaron anteriormente, la mayoría de las investigaciones transdisciplinarias existentes han supuesto la integración a través de límites disciplinarios “duros”, como la física y la química.

Aun cuando la integración se produce, el uso del conocimiento en ciencias sociales es a menudo  acompañado por una tendencia a dejar de lado los conceptos y enfoques que son incompatibles con el conocimiento  “duro”.

Tender puentes entre las ciencias naturales y sociales fue uno de los objetivos del Programa MOST de la UNESCO (Gestión de las Transformaciones Sociales).
El proyecto sobre Sostenibilidad como un Concepto para las Ciencias Sociales, patrocinado por el Instituto para la Investigación Ecológica-Social de Frankfurt, reunió a especialistas de diferentes ciencias sociales y orígenes diversos. Construir un marco de trabajo analítico para la investigación de la sostenibilidad a través de las disciplinas, enfatizaron, requiere una mayor comprensión de las cuestiones normativas, como la justicia internacional entre Norte y Sur, la justicia social en las sociedades, equidad en las relaciones de género, y la participación democrática en la toma de decisiones. Las estrategias también son necesarias para mejorar la capacidad de los actores sociales clave de avanzar hacia prácticas más sostenibles incorporando el conocimiento sobre el comportamiento de los sistemas sociales y ecológicos fuertemente acoplados. Los esfuerzos de la Ciencia juegan un papel importante, pero ellos están incrustados dentro de un proceso dinámico, auto-referencial de resolver y crear problemas sociales y ecológicos a diferentes escalas de espacio y tiempo ([10], 4, 5: Becker, et al.).
En el primer artículo de este número, Balsiger extendió la noción de una verdadera ciencia humana para incluir las tan a menudo descuidadas humanidades. Regresó al significado alemán de la Wissenschaft, que incluye a la filosofía y a la lingüística. Del mismo modo, Morin instó a que la transdisciplinariedad sea inclusiva de la filosofía y la literatura [3], y la red de CIRET ha sido ejemplar incluyendo las artes y la poesía. (Véase, por ejemplo, la obra de Maurice Couquiaud y la revisión Phre’atique.)

La filosofía tiene desde hace mucho tiempo un papel para jugar, no solamente en su antigua función como una capacidad de reflexión entre todas las disciplinas, sino en la epistemología contemporánea aplicada. En un proyecto sobre los efectos ecológicos de los cultivos genéticamente modificados, Sheldon Krimsky evaluó el apoyo con evidencias para las afirmaciones científicas sobre el riesgo de nuevos cultivos transgénicos. El  análisis epistémico de sus presunciones subyacentes produjo una más compleja matriz de categorías evidenciales que podrían ser utilizadas por los miembros del proyecto encargados de revisar las evaluaciones ambientales del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos [9].
El lenguaje también juega un papel clave, de las habilidades retóricas y hermenéuticas necesarias para hacer frente a la opinión pública hasta las dinámicas de la comunicación en el trabajo en equipo. En su informe sobre proyectos interdisciplinarios en el Quinto Programa de Investigación. Bruce et al. citaron problemas de comunicación en todo tipo de colaboración. Las diferencias en los métodos de investigación, estilos de trabajo, y epistemologías deben zanjarse con el fin de lograr la comprensión mutua de un problema y llegar a una solución común. En el trabajo transdisciplinario la lengua de los interesados ​​también debe ser reconocida, aunque el idioma de los grupos de destino no ha sido visto tradicionalmente como un recurso.
”La sostenibilidad comunicativa”  en el complejo contexto multilingüe de África, informa Thomas Bearth, depende de ser consciente de los idiomas “no oficiales” y de los discursos de los actores en contextos tan vitales como la salud (SIDA), la ecología (por ejemplo, incendios forestales), y la diversificación agrícola y la democratización [4]. En un proyecto sobre imágenes de futuro de los paisajes culturales en Austria, Lukesch, et al. hizo hincapié en la necesidad de vincular el lenguaje científico y cotidiano. Los organizadores del proyecto tendieron puentes en los idiomas del equipo científico; actores locales en el desarrollo y toma de decisiones; la población local de consumidores, trabajadores y residentes, y el público en general representado por los medios de comunicación masiva [4,5].
No hay un esperanto transdisciplinario. La Transdisciplinariedad es una negociación de contexto específico que Klein y Vosskamp la vinculan con el concepto de comunicación acción [11]. Despre´s, Brais y Avellan también invocan la idea de Habermas de “racionalidad comunicativa”.  El conocimiento científico solo, informan ellos, no puede comunicar al proceso de resolución de problemas complejos con fuertes elementos de incertidumbre y contextualización.
Se necesitan también forma de conocimiento instrumental, ética y estética… El conocimiento racional, agregan, sale no solamente de “lo que sabemos”, sino también de “cómo lo comunicamos”. Esta constatación pone de relieve la cualidad emergente de la transdisciplinariedad. Los interesados ​​entran en un proceso de negociación, frente a los cuatro tipos de conocimiento en una serie de encuentros que permitan a los representantes de cada tipo de expresar sus opiniones y propuestas. En el proceso, un quinto tipo de conocimiento emerge progresivamente. Es un tipo de producto híbrido, el resultado de ”Dar sentido juntos”. La “intersubjetividad” requiere un esfuerzo continuo para lograr
la comprensión mutua. Despre´s, Brais y Avellan advierten que simplemente juntando a la gente y coordinado sus conversaciones no son suficientes. La mediación es necesaria para definir colectivamente lo que puede y debe hacerse. Cada uno de los interesados, como el estudio de Quebec lo demostró, expresa los intereses individuales o  puntos de vista que son discutidos y criticados por los demás. El papel del mediador consiste en extraer este conocimiento.
Conforme significados, diagnósticos y objetivos progresivamente compartidos emergen, los intereses individuales y puntos de vista se ven desde diferentes perspectivas.
2.1. Cultivar la capacidad transdisciplinaria
La Transdisciplinariedad es simultáneamente una actitud y una forma de acción. Nicolescu rastrea el concepto de “actitud transdisciplinaria” a 1991, en el trabajo del poeta Argentino Roberto Juarroz [2]. En 1979, José Kockelmans también pidió una actitud transdisciplinaria en forma de una reflexión filosófica renovada que constituiría una búsqueda supracientífica de sentido [12]. Más recientemente, en 1999, John Ziman habló de un “ethos transdisciplinario” que haría las  conexiones interdisciplinarias más naturales y ventajosas. Cultivarlo requerirá una educación básica más amplia en las ciencias, un mayor énfasis en la erudición científica en general [13],  y Becker y sus colegas añaden, reorientaciones teóricas, conceptuales, y metodológicas capaces de lograr una cultura transdisciplinaria de cooperación ([10: 1997, 42-43). Nicolescu advierte en contra de producir un nuevo tipo de especialista, argumentando a favor de talleres sobre investigación transdisciplinaria en todas las instituciones de enseñanza.
[2]. Otros, también, hablan de la necesidad de una capacidad generalizada. Pieter Leroy describe la transdisciplinariedad como un concepto “sensibilizador” de que todos los actores sociales advierte Uwe Schneidewind, necesitan reflexionar sobre las consecuencias de sus acciones y desarrollar la capacidad de hacer frente a los efectos deseados y no deseados ([5] Hollaender Leroyin et al, 219;. Schneidewind, 95). Daniel Pinson añade que la reflexividad en los campos del conocimiento es requerida, incluyendo estudios tales como la reflexión de Pinson sobre la planificación urbana, en este número.  Los elementos del conocimiento inter y transdisciplinario necesitan ser aclarados.  Incluso en las zonas establecidas, comentó Ramadier: los investigadores deben hacer frente a los conceptos y teorías, modelos y postulados sobre los que se basan las disciplinas y subdisciplinas.
No sea que el optimismo de ejecución no se controle, los límites para una mayor transdisciplinariedad persisten. Como Lawrence y Despre´s escribieron en la Introducción, y Lawrence afirmó en su discusión de la vivienda y la salud, las barreras no son únicamente de naturaleza conceptual, sino también institucional y social. Muchos obstáculos son familiares desde la historia la investigación interdisciplinaria. Recordamos que Bruce et al., encontraron más resultados multidisciplinarios que interdisciplinarios en el quinto programa de la CE. Cuando están implicados asuntos orientados a problemas de relevancia social, técnica y/o política, los desafíos se agravan. Horlick-Jones y Sime lo compararon con “el trabajo de frontera” que se necesita en estos dominios de problemas a la investigación acción. Los socios de la investigación deben trabajar juntos para lograr medios conceptualmente coherentes de transdisciplinariedad operativa. Incluso con los límites y el progreso desigual, Bruce, et al. señalaron una conclusión optimista.
Los proyectos apoyados por la CE han dado lugar a una gran cantidad de aprendizaje acerca de cómo llevar a cabo la investigación interdisciplinaria, con lecciones concretas y transferibles para el desarrollo de equipos de construcción de consorcios y una integración de estrategia proactiva, y el establecimiento de unos límites tempranos alrededor de áreas de interés dictadas por las necesidades de un proyecto y las cuestiones que plantea.
Gran parte del enfoque de este número estuvo en los programas de investigación. Sin embargo, la educación es vital para las perspectivas de futuro. Morin ha llamado por un enfoque transdisciplinario a través de la educación primaria, secundaria y postsecundaria [3]. En Suiza, las escuelas primarias ya tienen una larga tradición de aprendizaje transdisciplinario en los estudios del medio ambiente ([4]: Kuebler y Catani). Los estudios interdisciplinarios seguirán desempeñando un
papel importante en la preparación de investigadores para trabajar colaborativamente a través de las disciplinas.
Ellos también son necesarios en todos los niveles educativos para el desarrollo de una perspectiva múltiple de pensamiento y la capacidad de trabajar con múltiples formas de conocimiento e información.
Sin embargo, se necesitan más programas que fomente proactivamente la transdisciplinariedad intersectorial. Los esfuerzos están todavía a menudo limitados  a enclaves aislados o efímeros, aunque el Groupe de Recherche sur Interdisciplinaire Banlieues Les (Girba) descrito en el estudio de caso de Despre, Brais y Avellan  se ha convertido en una incubadora para la investigación transdisciplinaria para estudiantes graduados y futuros profesionales de la arquitectura y planificación urbana. Los Centros también juegan un papel principal. Con sede en la Universidad  de Sao Paulo, el  Centro de Educacao Transdisciplinar (CETRANS) está implementando una visión, actitud y praxis  transdisciplinaria informada por la misión de CIRET. CETRANS promueve la formación de programas de estudios de educadores, investigación y variedad de proyectos transdisciplinarios.  El proyecto Evolución Transdisciplinaria en la Educación promueve congresos de reflexión, sesiones de estudio y subproyectos. SIDARTA por ejemplo, tiene como objetivo integrar la enseñanza multidisciplinar disciplinaria permeadas por la transdisciplinariedad en las escuelas secundarias. Otras actividades incluyen un proyecto de sanidad ambiental y un centro comunitario, más un proyecto de educar educadores, involucrando profesores de diferentes campos ([8]: DeMello, María de Mello, Vito ‘M. de Barros y Sommermann Américo, com. correspondencia 7.22.02; http:// www.cetrans.futuro.usp.br).

Dos otros modelos también merecen atención. El ETH-UNS Estudios de casos en el Instituto Federal de Tecnología de Zurich forma una parte compulsiva de la educación en la ciencia del medio ambiente. Los estudiantes desarrollan conocimientos y métodos de la ciencia y la gestión de proyectos en equipos de estudio. Incorporando el concepto de “aprendizaje mutuo”,  el programa implica trabajar en problemas complejos con los agentes del caso en áreas tales como la agricultura sostenible, la reintegración de las zonas industriales, desarrollo urbano y regional, y las intervenciones ambientales en una compañía de trenes. El proceso de aprendizaje se apoya en métodos de estudio de casos, tales como análisis de escenarios de formación, modelados de dinámica de sistemas, modelo de riesgo integrado, talleres de futuro y evaluación del ciclo de vida. ([4: Oswald, Stauffacher, y Scholz).

El programa de Hombre-Sociedad-Medio Ambiente (HSM) de la Universidad de Basilea se orientó a integrar los enfoques inter y transdisciplinarios a los problemas ambientales y sociales en toda la Universidad.
El plan de estudios del HSM se concentra en los conocimientos necesarios para trabajar con éxito en áreas temáticas tales como el uso del suelo, la biodiversidad y la conservación. Los estudiantes se enfocan en problemas del “mundo real” en arreglos con las partes interesadas. Después de pasar cursos básicos en la interfaz de temas ecológicos, económicos y sociales, seleccionan cursos modulares que pueden complementar  intereses disciplinarios, pero permanecen dentro del marco de trabajo general del HSM. El trabajo del proyecto es el corazón del programa. Ellos aprenden a resolver problemas prácticos  y a producir un resultado en colaboración, con la ayuda de instructores de la universidad y gerentes  de proyectos de la industria, empresas y consultorías ([4]: Burger, para · rster; Jenni).
Por último, el aprendizaje interdisciplinario debe ser incorporado a la práctica profesional.
En el Programa de Salud de Ecosistemas de la Universidad de Western Ontario en Canadá, los especialistas se reúnen con representantes de la comunidad no profesional en un  programa de pregrado destinado a fomentar a los estudiantes de medicina a examinar el contexto de vida de los pacientes y de las enfermedades, factores de riesgo, e interacciones con el medio ambiente. Un programa de atención de trauma en el Sunnybrook Medical Center, un programa de  enseñanza en Toronto, ha sido un foro permanente para explorar el concepto de “salud del ecosistema” con más de veinte y dos profesionales, incluidos los capellanes, dietistas, farmacéuticos, terapeutas y médicos ([9]: McMurtry). Simplemente agregar nuevas lecturas o ejercicios de entrenamiento en cursos disciplinarios  no es suficiente. Se necesita una estructura secundaria, que haga que la transdisciplinariedad y su poder reflexivo se conviertan en educación “básica”.  La transdisciplinariedad, observa Schneidewind, es una manera nueva de organizar el trabajo informada por conceptos de “capital intelectual” y “reflexividad”.
Las universidades son y seguirán siendo los sistemas de producción del conocimiento, pero su potencial para resolver problemas de la sociedad no ha sido totalmente movilizado. Si la adquisición, selección, gestión y colaboración del conocimiento han de crecer en todos los niveles, el déficit de recursos humanos, estructurales, de organización, los clientes, y capital de los interesados deben de ser superados y los recursos de disciplinas, institucionales y comunitarios deben ser integrados. [5].
2.2. Coda
En la actualidad, observan Paulius Kulikauskas y sus colegas, muchas autoridades públicas están interesadas en participar en experimentos, demostraciones y proyectos piloto en nombre de la transdisciplinariedad, la sostenibilidad y la participación. Su interés es alimentado en parte por la desilusión en los enfoques tradicionales para la renovación urbana. Sin embargo, ellos piden cautela, ya que la integración de conceptos de participación y transdisciplinariedad en la cultura general de gobernabilidad a largo a largo plazo es una tarea compleja ([5]: 199; [8]: 230-235).
Ramadier nos ha recordado que los éxitos de la investigación interdisciplinaria ha reducido la discriminación contra esa forma de trabajo. Se presenta en una amplia gama de formaciones institucionales, desde las redes y grupos ad hoc, eventos y proyectos a las estructuras permanentes y de gobierno de alto nivel y de apoyo administrativo. Ramadier también señaló puentes interdisciplinarios en forma de transferencias, tales como los préstamos de la geografía de modelos de la física y de la antropología. Sin embargo la interdisciplinariedad no es suficiente. Teniendo en cuenta el compromiso a la investigación inter y transdisciplinaria en el Sexto Programa Marco de trabajo de la CE, y las prioridades correspondientes a niveles nacionales, las perspectivas para la transdisciplinariedad son fuertes.  Conforme crece la experiencia crece, Bruce, et al predijeron, será más fácil para la creación de consorcios y la calidad de los productos sinérgicos aumentará. El tiempo también está maduro, Pinson comentó anteriormente, para “temas transversales”  y transgredir los límites de disciplinas ha sido un requisito”flagrante” de la ciencia moderna por casi veinte años.
El desafío epistemológico que presenta la transdisciplinariedad subrayó Ramadier, es profundo. Las formas de multi-, pluri-, e interdisciplinariedad no ponen en entredicho el pensamiento disciplinario. La Transdisciplinariedad sí lo hace, a través del principio de articulación entre las diferentes formas de conocimiento. Por necesidad, el trabajo transdisciplinario se basa en la práctica disciplinaria. También, lo han indicado Nicolescu, Lawrence, y Ramadier, hace uso de la multi e interdisciplinariedad. Sin embargo es distinto, incluso cuando es complementario. Ramadier destaca que se requiere que el pensamiento disciplinario evolucione para que coincida con la complejidad de los problemas que enfrenta la ciencia actual. La realización de que la realidad es multidimensional tiene implicaciones también para la unidad del conocimiento. La antigua de la síntesis, que perpetuó el principio de que un objeto tiene únicamente una realidad cuya unidad debe ser reconstituída, ya no es más posible. La transdisciplinariedad requiere la deconstrucción, que acepta que un objeto puede pertenecer a diferentes niveles de realidad, con contradicciones, paradojas y conflictos asistentes. Nicolescu también ha subrayado su capacidad de tomar en cuenta el flujo de información circulante entre las distintas ramas del conocimiento, permitiendo la emergencia de la unidad en medio de la diversidad y la diversidad a través de la unidad (2). Un enfoque sistemático y holístico es todavía posible, declara Ramadier, pero en un modo de coherencia en lugar de unidad. La nueva noción de un “todo” conserva el carácter multidimensional del objeto de estudio.

La transdisciplinariedad fue una vez uno de muchos términos. Se ha convertido en un imperativo de primer orden en todos los sectores de la sociedad y dominios del conocimiento, por lo que es más que una novedad o moda. Se ha convertido en un modo esencial de pensamiento y acción.

Diccionario

Thompson 

 

¿Cómo aplicar la Transdisciplinariedad en la Investigación?

 

DE LA TRANSDISCIPLINARIEDAD  A LA INVESTIGACIÓN TRANSDISCIPLINARIA.
Cristian Pohl
td-net, Academias de Suiza de las Artes y las Ciencias, de Berna, Suiza
Departamento de Ciencias Ambientales de la ETH Zurich, Suiza
Resumen
Los estudiosos promueven distintas definiciones y conceptos de la transdisciplinariedad en el diálogo actual.  Los conceptos pueden ser descritos como combinaciones alternativas de cuatro rasgos característicos de la transdisciplinariedad, a saber, (a) se refieren a cuestiones socialmente relevantes, (b) trascender e integrar los paradigmas disciplinarios, (c) realizar investigación participativa, y (d) buscar una unidad de conocimiento. El significado de la transdisciplinariedad en el ambiente Aleman-Europeo y la investigación de sostenibilidad han cambiado durante las últimas décadas, haciendo que la característica (c) hacer investigación participativa – su principal componente. En este contexto, td-net ha desarrollado y promovido un concepto de la investigación transdisciplinaria, que incluye características adicionales. Formulado a partir de la perspectiva de investigadores transdisciplinarios, nuestro concepto se esfuerza en enmarcar, analizar  y procesar un tema de relevancia social de tal manera que el proyecto de investigación (1) capta la complejidad de la cuestión, (2) toma en consideración las diversas perspectivas sobre el tema, (3) enlaza el conocimiento abstracto y específico  para cada caso, y (4) desarrolla el conocimiento y las prácticas que promueven lo que se percibe como ser el bien común.
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Pohl

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FUENTE DE LA IMAGEN:

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Iván Tercero Talavera